Día 08 de la Novena “La Esperanza, Unión Fraterna”


En el nombre del Padre y del Hijo…
Oración De Arrepentimiento: En honor al Corazón Inmaculado de la Madre de la Divina Misericordia, imploramos: piedad Señor, piedad de los inocentes, Rey de Reyes, Señor de Señores, postrados a tus plantas te alabamos.  Loado eres Misericordia Divina, mira nuestra Fe y disposición en interceder  por los hermanos. Perdónanos te imploramos, sálvanos, libéranos, protégenos, báñanos con la Sangre y el Agua de tu costado, todo te lo entregamos. Amén.

Decir 07 veces:
V/. Porque te amo, vivo. Porque me amas, existo. Porque te amo, creo. Porque me amas, venzo. Porque te amo, confío. Porque me amas, tengo.
R/. Porque te amo,  camino. Porque me amas, eres sendero. Porque te amo, río. Porque me amas, me abrazas. Porque te amo, solo tuyo soy y seré. Porque me amas, tomas esta mi canción.

La esperanza en la vida espiritual:
La esperanza es el motor de la vida espiritual, es el fundamento del empeño cristiano en alcanzar la santidad. Es también de gran importancia para la oración, ya que pone a la persona en movimiento hacia Dios.
La esperanza ha de ser humilde: el movimiento de la persona hacia Dios no es pleno si la confianza en Dios no va acompañada de la desconfianza en las propias fuerzas; lo segundo lleva a apoyarse más en lo primero; la propia confianza resta proporcionalmente a la eficacia de la esperanza.
Peligro: confundir el abandono en la confianza en Dios con el quietismo. Lo genuino es ir en búsqueda de Dios: esperanza activa.
Hay que “esperar contra toda esperanza”: entiéndase “esperar [en sentido sobrenatural] contra toda esperanza [humana]”. La verdadera esperanza cristiana se enriquece ante la necesidad.
Los frutos de la esperanza en la vida espiritual son los siguientes:
*Paz y tranquilidad en el alma.
*Gran celo y valentía en las empresas sobrenaturales.
*Paciencia, perseverancia, constancia.
*Abandono en Dios.
*Fortaleza, pues quien se apoya en Dios participa de la fortaleza de Dios.

Oración Final: Divino Espíritu Santo, que nos vivifica y  nos santifica en el amor del Padre y del Hijo, bendice y aviva el fuego de tu amor Divino en las almas de tus soldados de ALCEMTRAR. Para que sean fieles e invencibles en la lucha, contra el poder de las tinieblas, por el reino de Jesucristo, que es amor y misericordia; brille con toda su fuerza y resplandor en su santa iglesia y el mundo entero.
Recibe nuestras vidas, nuestro  trabajo, sufrimiento y dolores, como una ofrenda agradable a tus ojos; que nuestros corazones ardan como hornos ardientes de amor por ti y para ti. Nos dirigimos a ti, Madre Santísima María y siempre Virgen, que eres Madre de amor y Misericordia, alcánzanos del Señor fuente y manantial inagotable de la Divina Misericordia, las gracias necesarias de la entrega y de la fidelidad en los momentos más difíciles, para que nada ni nadie nos separe de tu Divino Hijo Jesús.
Santísima Madre haced, de nuestras vidas sagrarios vivientes de oración y adoración a la Santísima Trinidad en la Eucaristía, que seamos almas adoradoras  y reparadoras hoy y siempre. Amén
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